Ayer las noticias de Oaxaca eran: homicidios, paro magisterial, gasolina cara y un alcalde sin plan. Hoy, Chayanne caminó por el Centro Histórico y la ciudad literalmente se detuvo.
El puertorriqueño llegó horas antes de su concierto en el Estadio Tecnológico de los Alebrijes, se metió al corazón del Zócalo, probó la comida y se dio baño de pueblo. Los videos volaron en redes. La misma gente que tuvo que bloquear calles para pedir agua, hoy salió corriendo a tomarle foto.
No es una crítica: en medio de tanto desastre, que la gente se permita celebrar a alguien que llegó a dar lo que prometió es, en sí mismo, una noticia. Chayanne vende boletos, cumple su contrato y se va. La diferencia con ciertos funcionarios es notable.
La fiesta de este viernes no cabe en el estadio: se desbordó antes del concierto.
¿Cuándo fue la última vez que un gobernante generó esta euforia en Oaxaca sin que fuera por promesas?

