Si las últimas semanas sientes que el aire de Oaxaca quema antes de que el sol llegue al tope, no es tu imaginación. El Servicio Meteorológico Nacional y especialistas de la UNAM lo confirmaron: hay más del 60% de probabilidad de que el fenómeno El Niño se establezca formalmente entre mayo y julio de 2026.
Eso significa sequías intensas para regiones como la Mixteca, el Istmo y la Sierra Norte, donde la agricultura de temporal ya vive al filo. También ondas de calor más frecuentes con temperaturas que podrían superar los 45 grados Celsius. Para Oaxaca, con comunidades sin acceso a agua potable, no es un dato meteorológico: es una emergencia anunciada.
Las autoridades ya emitieron sus recomendaciones: no salga en las horas más calientes, tome agua, cuídese del golpe de calor. El catálogo clásico. Lo que no emitieron es un plan de contingencia para comunidades rurales sin drenaje, sin pipas garantizadas, sin sombra.
El Niño no discrimina. Pero las consecuencias sí caen más duro sobre quien ya tiene menos.
¿Cuánto tiempo más esperaremos acciones concretas antes de que el primer golpe de calor mortal obligue a reaccionar?

