Tres escenarios distintos, el mismo telón de fondo: violencia que no para.
En San Juan Copala, región triqui, asesinaron a dos integrantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui. Los emboscaron en el paraje conocido como «Loma del Águila», incendiaron su vehículo. La Triqui es una de las zonas con más historia de conflicto armado en el estado — décadas de disputas que el gobierno oaxaqueño ha gestionado con parches, no con soluciones. Dos muertos más en una lista que ya es demasiado larga.
En Juchitán arrancó un operativo de seguridad y casi de inmediato hubo un ataque armado con un herido. El operativo llegó, pero el golpe también.
Y en un CBTis del estado, suspendieron clases porque alguien mandó un mensaje amenazando con una balacera. Estudiantes en casa, maestros en alerta, una institución paralizada por una amenaza. No importa si era real o no: el miedo ya hizo su trabajo.
Tres notas que en otro contexto serían titulares por separado. En Oaxaca, son el resumen del fin de semana.

