Aguas negras descargadas directamente a la bahía principal de Puerto Escondido. El video circuló en redes, la indignación explotó y de golpe se activaron las alertas turísticas y ambientales que nadie había activado antes.
Eso es lo que pasó. Ahora lo que importa: Puerto Escondido recibe miles de turistas al año, vive del mar y del surf, y alguien decidió que la bahía era un buen destino para las aguas residuales. No fue un accidente. Alguien abrió una válvula, alguien lo permitió o alguien simplemente miró para otro lado.
Lo que se viralizó fue el video. Lo que debería viralizarse es la pregunta: ¿quién autorizó esto, quién es responsable y qué sanción concreta va a haber — más allá del comunicado de que «se investiga»?

