La PROFEPA clausuró un predio de más de 200 hectáreas en Valle de Guadalupe, Jalisco, por cambiar el uso de suelo forestal para cultivar agave sin autorización de SEMARNAT. Sí, allá actuaron rápido: inspección, procedimiento y clausura inmediata.
Mientras tanto, en Oaxaca el tema apenas empieza a asomarse… y más vale que las autoridades se pongan al tiro, porque el mismo modelo de monocultivo y desmonte ya se está expandiendo hacia varias regiones del estado.
¿Por qué debería preocuparnos en Oaxaca?
Porque aquí también existen denuncias —cada vez más frecuentes— de:
desmontes en zonas boscosas,
siembra descontrolada de agave sin regulación ambiental,
impacto sobre fauna y vegetación nativa,
y casi nula supervisión real.
El mensaje desde Jalisco es claro: cuando la autoridad quiere, actúa.
Y Oaxaca debería tomar nota, porque el problema ya está tocando la puerta.
⚠️ Que no nos agarren dormidos
Si no se fortalecen inspecciones, regulaciones y sanciones, lo que ocurrió en Jalisco será apenas un adelanto de una crisis mayor acá: pérdida de ecosistemas, erosión del suelo y comunidades afectadas por decisiones que nadie consulta.

