La Ciudad de México recordó esta semana que hay que preparar la «Mochila de Vida». Con las alertas que circulan por el mundo, bastó para que medio internet creyera que viene la guerra.
La Coordinación Nacional de Protección Civil tuvo que aclarar: la campaña es permanente, sirve para sismos y huracanes, y no responde a ninguna emergencia global. El kit mexicano es de 72 horas, tres días.
Lleva agua, comida enlatada, linterna, radio con pilas, botiquín, copias de documentos, efectivo y una cobija. Ya. Pero en muchas casas esa lista es más cara que la despensa de la semana.
Mientras otros países piden a su gente reservas para semanas, aquí la recomendación llega a un país donde millones viven al día y su «mochila de vida» es llegar al tianguis del sábado. A quien gana el mínimo le pides almacenar agua y atún, cuando lo que no tiene es margen para comprarlos.
Prepararse no está mal, al contrario. Lo que choca es que la prevención se le pida al ciudadano mientras seguridad, salud y salario digno siguen sin garantizarse. Una cosa es tener linterna. Otra, tener Estado.
