Hackers tomaron control remoto de los sistemas de refrigeración de supermercados europeos y los pusieron en modo descongelamiento hasta 50 °C. El resultado: toneladas de comida echadas a perder.
La primera ola fue en la noche del 11 al 12 de octubre en Francia, con más de 350 tiendas afectadas (Intermarché, Coopérative U, Carrefour). Este 2 de noviembre llegó una segunda, ahora en Suecia, Bélgica, Luxemburgo, Estonia, Irlanda, Países Bajos, Finlandia, Portugal y otros países. Entre las cadenas reportadas están ICA, Coop, Ahold Delhaize, Colruyt y Carrefour Bélgica.
Los equipos son controladores de Danfoss. La agencia francesa ANSSI ubica el origen en sus sistemas AK-SC y AK-SM, con firmware desactualizado y miles de controladores accesibles desde internet. La empresa reconoció el problema.
Nadie ha reclamado el ataque ni pedido rescate. La fiscalía de París investiga y Bélgica admite que los responsables podrían no identificarse nunca.
El detalle inquietante no es el hackeo, sino lo fácil: el refrigerador del súper estaba abierto al internet. Si alguien puede arruinar una cadena de alimentos con un ataque a equipos viejos, la pregunta es qué otra infraestructura «tonta» sigue conectada.
