La presidenta Sheinbaum atribuyó el desabasto de medicamentos a trámites: «A veces están en el almacén los medicamentos y no llegan a los hospitales», dijo el 17 de octubre en Mérida. Pidió simplificar «porque lo que tenemos que atender es la salud, no la burocracia».
Cuestionada sobre si Zoé Robledo seguirá al frente del IMSS, tras siete años en el cargo, evitó responder.
Los trabajadores rechazaron en consulta sindical, con cerca de 60% de participación, la oferta de 6.8%: 2.9% al salario y 3.9% en prestaciones. Piden 10% directo. Su vocero, Rafael Soto, convocó una segunda movilización nacional para el miércoles 21 de octubre y exigen la salida del secretario general, Rafael Olivos.
Sheinbaum dijo que «hay que resolver el asunto del aumento salarial» y anunció que el lunes presentará en la mañanera lo que hace el gobierno, además de una gira por unidades del IMSS-Bienestar.
El discurso oficial dice que no falta dinero. Pero si los medicamentos están en bodegas y los trabajadores siguen en la calle, la pregunta es qué ha cambiado desde la primera marcha.
