Del 28 al 30 de octubre, Oaxaca será sede del IV Congreso Nacional y II Congreso Internacional Agave-Mezcal 2026, en las instalaciones del CIIDIR del IPN en Santa Cruz Xoxocotlán. El lema del encuentro, "Destilando comunidad, restaurando nuestra tierra", plantea justo el reto que enfrenta hoy la industria: crecer sin perder de vista a quienes la sostienen desde siempre.
El mezcal mueve millones de pesos, pero también exige cuidar los agaves silvestres, los suelos y los ríos, cada vez más presionados por el ritmo de producción. Es un buen momento para poner esos temas sobre la mesa antes de que se vuelvan más difíciles de resolver.
Académicos y productores se reunirán a discutir sustentabilidad, regulación —incluida la NOM-070— y desarrollo económico. El reto ahora es que estas conversaciones no se queden solo en el salón de ponencias, sino que lleguen a las comunidades mezcaleras y a los productores tradicionales, quienes conocen mejor que nadie lo que hace falta para producir sin agotar la tierra.
Congresos como este pueden ser el punto de partida para una industria que crezca escuchando al pueblo de Oaxaca, no solo hablando de él. La pregunta ya no es si hace falta cambiar algo, sino si esta vez sí se va a construir junto con quienes viven del mezcal todos los días.

