Un tráiler quedó colgando al filo de un barranco la tarde del domingo 20 de septiembre, en el paraje El Pasajuego, tramo Tierra Colorada de Santa Catarina Ixtepeji, sobre la carretera federal 175 Oaxaca-Ixtlán.
El torton, un International modelo 2019 conducido por un hombre de 62 años originario de San Juan Bautista Guelache, chocó de frente contra un taxi Nissan Versa de la base de Ixtlán de Juárez, manejado por un joven de 22 años. El impacto ocurrió en plena curva. El taxi terminó volcado sobre el asfalto; el camión de carga se quedó prácticamente colgando del precipicio, sostenido apenas por la valla metálica.
Policía Vial, Protección Civil y paramédicos llegaron a asegurar la zona y evitar que la unidad terminara de caer. De milagro, no hubo muertos ni heridos graves.
Pero el susto reabrió una herida que en la Sierra Juárez todavía no cicatriza. En marzo pasado, un camión trocero se quedó sin frenos en una curva de esta misma carretera y se impactó contra una vivienda a la entrada de Guelatao, justo durante la Copa Benito Juárez de baloncesto. Cuatro personas murieron, entre ellas el propio conductor, y más de diez resultaron heridas.
Seis meses después, la carretera 175 sigue siendo la misma: curvas cerradas, pendientes pronunciadas y camiones de carga pesada compartiendo espacio con taxis, camionetas y peatones, sin rampas de frenado de emergencia suficientes ni controles efectivos contra las unidades que bajan con exceso de carga.
Viajar de Oaxaca a la Sierra o a Tuxtepec sigue siendo, para miles de familias, un acto de fe.

