El centro histórico de Oaxaca amaneció sin vendedores ambulantes. Los inspectores municipales retiraron a comerciantes del Zócalo y la Alameda de León, zonas prohibidas para el comercio informal según el reglamento vigente. Fue un operativo silencioso, sin declaraciones y sin fecha oficial.
Más de 500 ambulantes trabajaban regularmente en esa zona. Otros mil más esperaban turno para entrar. El retiro no vino acompañado de ningún espacio alternativo habilitado, ni de ningún programa de reubicación con condiciones claras.
El presidente municipal Raymundo Chagoya reconoció que la demanda de comerciantes para entrar al centro es constante, especialmente los fines de semana. Pero la respuesta del Cabildo se limitó a aplicar el reglamento, no a resolver el problema de fondo.
Un centro limpio de vendedores en temporada turística no es lo mismo que un problema resuelto. Es solo un desalojo pospuesto.
¿Dónde van los 500 ambulantes que vivían del centro histórico cuando el municipio no les da otra opción?

