Estados Unidos desplegó un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz en medio de la escalada de tensiones con Irán. Por ese estrecho pasa aproximadamente el 20% del petróleo que consume el mundo. La decisión sacudió los mercados internacionales y volvió a poner sobre la mesa una pregunta que nadie quiere responder: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Washington?
El Estrecho de Ormuz no es solo una ruta marítima. Es el termómetro de la estabilidad energética global. Bloquearlo — o amenazar con bloquearlo — tiene consecuencias que van mucho más allá de la zona de conflicto: precios del combustible, cadenas de suministro, inflación. México no está al margen de eso.
La tensión en Medio Oriente lleva meses escalando. Lo que cambia ahora es que EE.UU. pasó de la diplomacia a la posición militar directa. Más de 10,000 militares y una docena de buques de guerra ejecutan el bloqueo sobre puertos iraníes desde el Golfo de Omán hasta el Mar Arábigo.
Si el bloqueo se sostiene, el mundo pagará el costo en la bomba de gasolina antes de pagarlo en los titulares de guerra.

