Según El Universal Oaxaca, el Congreso del estado quiere prohibir la venta de bebidas energizantes a menores de 18 años. A primera vista, suena responsable: proteger la salud joven frente a productos que pueden tener efectos fuertes. Pero si miramos el panorama legislativo completo, hay más tela de donde cortar.
¿Qué propone el Congreso?
- La iniciativa busca evitar que jóvenes compren bebidas energéticas, argumentando riesgos para la salud.
- Es una medida que puede tener sentido desde una perspectiva sanitaria: muchas de estas bebidas contienen altos niveles de cafeína o estimulantes que no son inocuos para menores.
- Aplicarla podría obligar a tiendas, supermercados y tienditas a revisar edades, etiquetar mejor o restringir el acceso.
⚠️ Pero, ¿dónde está la coherencia?
Aquí es donde empieza lo interesante (y preocupante): este mismo Congreso ha sido muy activo en otras prohibiciones “cuidadosas”: plásticos, unicel, venta de ciertos dulces en tienditas, regulaciones para proteger el medio ambiente y la salud infantil. Hasta ahí, bien: legislar para regular prácticas poco saludables o contaminantes es válido. Pero el reflejo de esas iniciativas no siempre ha sido profundo: muchas veces son leyes bonitas al papel, gestos simbólicos, más discurso que acción.
Entonces, cuando hablan de prohibir energizantes a los menores, hay que preguntarse:
- ¿Será una ley de verdad efectiva o otra regulación vacía?
Si las prohibiciones de plásticos o dulces no han sido plenamente cumplidas, ¿qué tan firme será esta restricción para energizantes? - ¿Van a imponer controles reales o solo hacer una “foto legislativa”?
Si no hay capacidad de supervisión ni sanciones claras, los pequeños comercios podrían seguir vendiendo sin problema. - ¿Por qué estas regulaciones vinieron “de la nada”?
En muchos casos, pareciera que las iniciativas salen cuando hay presión mediática o social, más que un plan consistente para proteger a la población.
¿Qué debe hacer la ciudadanía?
Este tipo de regulación no sirve si solo se queda en el parlamento: la gente debe usar la ley.
- Si eres padre, madre o tienes a un menor cerca, hay que estar pendiente. Comprueba qué venden en las tienditas y supermercados.
- Si ves que alguien vende energizantes sin respetar la restricción, denúncialo ante las autoridades correspondientes.
- Exige al Congreso que la regulación venga acompañada de inspecciones, multas y seguimiento real, no solo de discursos bonitos.
Conclusión
Que el Congreso quiera prohibir bebidas energizantes a adolescentes es un paso que podría tener impacto real. Pero no basta con la intención legislativa: se necesita acción y vigilancia. Si no, esta medida corre el riesgo de ser otra más de esas leyes que suenan bien, pero no se aplican de verdad.

