Entre 130 y 150 diputados federales, en su mayoría de Morena, registraron esta semana su intención de buscar la reelección consecutiva rumbo a 2027: entre el 51 y el 59% de los 254 legisladores de la bancada guinda en San Lázaro.
La ley que ellos mismos aprobaron les permite hacer campaña territorial y amarrar candidaturas sin pedir licencia, es decir, cobrando sueldo, dieta, bonos y viáticos pagados por el erario mientras buscan reelegirse.
La estampida ocurre porque 2027 es la última oportunidad antes de que entre en vigor la prohibición constitucional a la reelección consecutiva a partir de 2030, reforma que el propio Congreso aprobó.
No buscan servir a la ciudadanía: buscan exprimir tres años más de fuero, privilegios y presupuesto antes de que se les cierre la puerta para siempre.
Quienes legislan contra la reelección ajena hoy corren a inscribirse para la propia.
