António Guterres pronunció el 22 de septiembre su último discurso como Secretario General de la ONU ante la 81 Asamblea General, en un tono de despedida antes de dejar el cargo en diciembre.
«Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos», dijo el diplomático portugués, que lleva casi una década al frente del organismo.
Guterres advirtió que el mundo avanza hacia un orden multipolar fragmentado, marcado por el desprecio al derecho internacional y el avance sin control de nuevas tecnologías. Pidió a los países que lideran el desarrollo de inteligencia artificial compartir información sobre riesgos de seguridad y establecer garantías comunes.
Su mensaje final fue una disyuntiva: o el mundo coopera para enfrentar las amenazas existenciales —la crisis climática, la inteligencia artificial descontrolada y la desigualdad creciente—, o sigue por el camino de la fragmentación.
Es la advertencia de alguien que está por dejar el cargo y ya no tiene nada que perder al decirlo sin filtros. La incógnita es si alguien en la sala lo estaba escuchando de verdad.

