Lo que debía ser una jornada normal en el Estadio Eduardo Vasconcelos terminó en un accidente tan insólito como preocupante. Este viernes, un trabajador cayó al interior de una fosa séptica dentro del recinto deportivo, evidenciando nuevamente las malas condiciones en las que opera el inmueble.
Más allá de lo anecdótico, el incidente volvió a poner sobre la mesa el abandono y la falta de mantenimiento en uno de los espacios deportivos más emblemáticos de Oaxaca. Entre filtraciones, áreas deterioradas y condiciones cuestionables, aficionados señalan que el estadio vive más de recuerdos que de infraestructura funcional.
Porque en el béisbol oaxaqueño ya no solo preocupan los resultados en el diamante: ahora también el estado del suelo que pisan trabajadores y aficionados.

