Unos 15 motociclistas que dan servicio con DiDi, Uber e InDrive bloquearon durante media hora el crucero de Fonapas, en la capital de Oaxaca, para denunciar hostigamiento y multas excesivas. Fue el lunes 26 de octubre.
Dicen que enfrentan operativos constantes, aseguramiento de unidades y sanciones de la Secretaría de Movilidad, además de amenazas de taxistas. Uno de ellos acusó a policías de pedir entre 2 mil y 5 mil pesos para dejarlos trabajar. Piden una mesa de diálogo y reglas claras.
Los manifestantes aclararon que no tienen alianza con grupos de choque ni con gremios, y negaron cualquier vínculo con la ASAEO. Se retiraron por voluntad propia cuando llegaron elementos de seguridad, y el tránsito se normalizó sin enfrentamientos.
La Semovi sostiene su postura: advierte multas de hasta 500 UMA, más de 58 mil pesos, a quien ofrezca transporte sin autorización. Dice que el gobierno no está contra la tecnología, y que ninguna empresa ha presentado una solicitud formal para operar en Oaxaca.
Hay un contraste que ya se había señalado: en 2021, el entonces gobernador Alejandro Murat anunció la llegada de Uber a la capital. Hoy la autoridad la persigue.
La pregunta es la de siempre: si la ciudad no ofrece transporte público seguro y suficiente, ¿a quién protege la multa? Más de mil jóvenes trabajan con estas plataformas, y ninguno sabe hoy qué regla le van a aplicar mañana.
Foto: Estación Foto, vía Diario Marca.
