A horas de que arranque el ciclo escolar, Oaxaca vive el clásico domingo de pánico: filas que se desbordan a la banqueta en papelerías y tiendas de uniformes del Centro Histórico, como Casa Gómez y Bordados Los Ángeles, mientras los padres de familia hacen cuentas para estirar el gasto.
Los comerciantes ya reportan incrementos de última hora en útiles y uniformes, y la única respuesta institucional es una app de Profeco para «consultar precios» en lugar de vigilar el abuso en automóvil.
El lunes trae otro dolor de cabeza: la obra del paso a desnivel en Viguera y el cierre total de la avenida El Rosario amenazan con colapsar dos de los accesos más transitados de la capital justo en la hora pico escolar, entre las 7:00 y las 8:30 de la mañana.
Las autoridades desplegaron un operativo de 460 elementos y más de 100 patrullas en los puntos críticos —Viguera, El Rosario, la Ex Garita, Santa Lucía del Camino y Santa Cruz Xoxocotlán—, pero la recomendación real que le queda a las familias es tomar precauciones por su cuenta: salir de casa entre 30 y 45 minutos antes de lo habitual y usar rutas alternas como la avenida Hornos y el Camino Antiguo al Rosario.
Entre la carrera por completar la lista escolar y el rodeo obligado para esquivar las obras, miles de familias oaxaqueñas arrancan el ciclo escolar resolviendo por su cuenta lo que la planeación pública no anticipó a tiempo.

