De cara al arranque de ciclo escolar, el gobierno federal cedió otra vez ante la Sección 22 de la CNTE: autorizó 1,300 nuevas plazas docentes y una inversión adicional de 800 millones de pesos.
El acuerdo salió de una mesa de negociación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien lo vendió como «fortalecimiento educativo en zonas marginadas».
En el fondo, es el mismo guion de siempre: presión magisterial primero, cheque federal después, mientras el aprendizaje real de los estudiantes oaxaqueños sigue sin entrar a la conversación.

