Tras el repunte histórico de principios de año, el oro y la plata entraron en una fuerte corrección. La plata cayó 2.5% hasta 60.45 dólares por onza, mientras el oro ha oscilado entre los 4,143 y 4,177 dólares, lejos de sus máximos recientes.
Los analistas de ING ya ajustaron sus proyecciones a la baja: esperan que el oro llegue a 4,300 dólares en el tercer trimestre y 4,600 en el cuarto, muy por debajo de estimaciones previas más optimistas.
Detrás de la caída está la persistencia de la inflación y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas por más tiempo del esperado. La fortaleza del dólar le restó brillo al oro como refugio, mientras la plata sufre una volatilidad extra por la menor demanda industrial.
El mensaje para los mercados es claro: ni el refugio más tradicional está exento de la volatilidad cuando la Fed decide jugar a paso lento.

