Corporaciones estatales y federales alistan un operativo de desalojo sobre la Barranca Larga-Ventanilla, donde pobladores de San Pedro Coatlán mantienen bloqueado el paso desde hace dos días exigiendo el entronque prometido y la exención de peaje.
El bloqueo, reforzado con maquinaria y montículos de tierra en el kilómetro 30, obliga a desviar el tráfico hacia la Federal 175, donde el traslado a la Costa se dispara de dos horas y media hasta siete horas de camino.
Mientras la Secretaría de Gobierno insiste en que «la vía del diálogo sigue abierta», el despliegue de antimotines manda el mensaje real: si las mesas no resuelven, el garrote sí.
La contradicción de siempre: el gobierno exige respetar el libre tránsito para justificar el desalojo, pero fue el mismo gobierno el que llevó años sin cumplir los acuerdos que dieron origen al bloqueo.

