Mientras hospitales públicos denuncian que no tienen ni para rayos X portátiles, el gobierno de Oaxaca encontró 8 millones 967 mil 600 pesos para comprar 605 vallas metálicas antimotines.
La compra se adjudicó el 9 de junio, dentro de la licitación pública LP-ESA-SS-0044-05/2026, y la ganadora fue la única empresa que se presentó: Constructora Carissa SA de CV. Cada valla mide 2.50 metros de altura por 1.20 de ancho, con estructura de acero capaz de formar un muro de hasta 726 metros lineales.
Una revisión de precios de mercado muestra que vallas con características similares se consiguen por unos 10 mil 200 pesos con IVA. El gobierno de Oaxaca pagará 14 mil 822 pesos por cada una de las 605 piezas: casi 45% más caro que el precio de referencia, y sin que ningún otro proveedor se animara a competir por el contrato.
Según las especificaciones técnicas, el material está pensado para desplegarse rápido y proteger edificios públicos durante protestas o eventos de «alto riesgo» —es decir, para cuando la gente decida salir a exigir algo en las calles.
La compra ya generó burlas en redes, donde varios la compararon con «vallas de oro» por el costo. El gobierno estatal no ha dado ninguna explicación pública sobre por qué se necesitan tantas vallas ni por qué cuestan lo que cuestan.
Casi 9 millones de pesos para blindarse de las protestas, pagando de más, justo cuando otras áreas del gobierno —como la salud pública— dicen no tener para lo más básico. Las prioridades, otra vez, hablan solas.

