Oaxaca de Juárez, Oax. Lo que el gobierno de Oaxaca presumió como un logro histórico para el campo se está convirtiendo en motivo de coraje entre quienes realmente lo hicieron posible. Productores de mango del Istmo de Tehuantepec acusan a las autoridades de querer colgarse la medalla de un éxito construido, sobre todo, con dinero y trabajo de los propios agricultores.
La controversia estalló después de que el gobierno estatal celebrara la exportación récord de más de 156 mil toneladas de mango al mercado estadounidense. Pero del otro lado del boletín, los productores cuentan una historia muy distinta.
El productor Félix Rosado Sibaja afirmó que los mangueros de la región invirtieron más de 700 millones de pesos en mantener y desarrollar cerca de 15 mil hectáreas de cultivo, mientras que el apoyo del gobierno apenas alcanzó una fracción de esa cifra.
El reclamo no se queda en los números. Productores aseguran que los apoyos oficiales llegaron tarde, cuando la plaga de la mosca de la fruta ya se había extendido en varias zonas. Y cuestionan, además, el uso de sustancias como el malatión, un producto señalado a nivel internacional por sus posibles efectos en la salud y en actividades como la apicultura.
Los propios datos del sector contradicen el discurso triunfalista: durante la temporada se detectaron más de 150 lotes con larvas, una cifra que mantiene la alerta sanitaria y que demuestra que el problema sigue ahí, debajo del boletín de prensa.
El fondo del enojo es simple: mientras los productores ponen el dinero, asumen el riesgo y cargan con las pérdidas cuando la cosecha sale mal, son las autoridades las que aparecen para la foto cuando los números salen bien.
«Que no presuman con sombrero ajeno», resumieron los productores del Istmo —una frase que hoy le queda como anillo al dedo a buena parte del campo oaxaqueño, que sigue de pie más por terquedad de quien lo trabaja que por una política pública que de verdad lo respalde.

