El caso del elotero asesinado en San Martín Mexicápam dio un vuelco. La Fiscalía de Oaxaca informó que Jesús, «El Chuy», y su esposa no solo vendían elotes: según las investigaciones, también prestaban dinero bajo la modalidad «gota a gota» y cobraban a sus deudores.
Los mataron a balazos la noche del sábado 3 de octubre, cuando iban en moto por la avenida Fresno, en la colonia Ejidal. Desde entonces circulaba la versión de que eran víctimas de extorsión o cobro de piso, pero la Fiscalía no había confirmado ningún móvil.
En conferencia, el fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla dijo que se aseguraron mensajes, libretas, tarjetones de cobro y otros documentos de préstamos de entre 20 mil y 50 mil pesos. Entre los hallazgos presentó un audio del mismo día del ataque: «El Chuy» reenvió a su esposa un mensaje de un hombre al que llamaba «Padrino», quien le reclamaba 50 mil pesos.
La presentación de la Fiscalía también ubica a la pareja en el entorno de varias organizaciones: habrían pasado por la Confederación Joven de México y la ASAEO y, tras la caída de sus líderes, migraron al MULT. Sobre la ASAEO, la autoridad investiga presuntas extorsiones y préstamos gota a gota dentro de sus estructuras.
La hipótesis principal apunta a desacuerdos por deudas y cobros, aunque el móvil no está confirmado. La Fiscalía dice tener identificados a presuntos autores materiales e intelectuales, pero no reveló nombres y, hasta ahora, no se reportan detenidos.
El caso retrata cómo el «gota a gota» crece en la sombra, sin regulación y con deudas que se cobran con sangre. Y deja una pregunta incómoda: si ya hay presuntos responsables identificados, ¿por qué todavía no hay detenidos?
