Sáb. Sep 19th, 2026

Gusano barrenador: Oaxaca ya tiene 45 casos humanos y un muerto, pero para la Secretaría de Salud «no es emergencia»

Gusano barrenador: Oaxaca ya tiene 45 casos humanos y un muerto, pero para la Secretaría de Salud «no es emergencia»

La Secretaría de Salud de Oaxaca tiene una definición muy particular de «emergencia sanitaria». Con 45 casos confirmados de miasis humana por gusano barrenador, 15 más bajo estudio y una persona muerta, el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Efrén Emanuel Jarquín González, salió a decir que el estado no enfrenta una emergencia.

La cifra no es menor: Oaxaca ocupa el segundo lugar nacional en esta plaga, solo detrás de Chiapas, con más de 5 mil casos acumulados si se cuenta también a los animales. Los perros, de hecho, son la segunda especie más afectada después del ganado bovino, con casi 900 casos registrados desde 2025.

La plaga ya no se queda en el rancho. Empezó ahí, sí: a finales de 2024 el gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) reingresó al país y Estados Unidos, harto de esperar una contención que no llegó, cerró la frontera a las exportaciones de ganado en pie mexicano por más de un año. Un golpe económico que se pudo evitar.

Después vino la fase de mascotas: los cercos sanitarios que se supone debían frenar a la mosca fallaron, y las larvas saltaron de los ranchos a perros, gatos y fauna callejera en zonas urbanas.

Y ahora está en personas. Las larvas se comen tejido vivo —no muerto— en heridas abiertas, úlceras de pacientes diabéticos o simples raspones, y golpean sobre todo a adultos mayores y población vulnerable. Los casos ya se confirmaron en Valles Centrales (la zona con más casos), Mixteca, Costa, Cuenca del Papaloapan, Istmo y Sierra.

¿La recomendación oficial? Lavarse las manos antes y después de tocar la herida, vigilar que no haya enrojecimiento, mal olor o pus, y revisar a los animales de granja. Ningún anuncio de refuerzo presupuestal, ninguna autocrítica sobre por qué la plaga avanzó del ganado a las personas en menos de dos años.

La pregunta que nadie en Salud quiere contestar es simple: si esto no es una emergencia, ¿qué tendría que pasar para que sí lo fuera?