Este 5 de septiembre se cumplen siete años de la muerte de Francisco Toledo, el artista que más transformó la vida cultural de Oaxaca en las últimas décadas.
Pintor, grabador, escultor y activista, fundó espacios como el IAGO, el Centro de las Artes de San Agustín y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, además de encabezar batallas por el maíz nativo, las lenguas indígenas y el patrimonio del estado.
Siete años después, su legado sigue vivo en las instituciones que dejó, aunque ninguna figura pública ha llenado el vacío de su voz crítica frente al poder.

