El gobierno de Salomón Jara presentó un presupuesto histórico para 2026: más de 108 mil 900 millones de pesos, el más alto en la historia del estado. La cifra suena impresionante… hasta que se revisa cómo se va a repartir.
De ese total, más de 64 mil millones de pesos se irán a subsidios, transferencias y «ayudas». Otros 29 mil millones se destinarán al gasto corriente y la operación del aparato de gobierno. Para sueldos, 9 mil 552 millones de pesos.
¿Y la inversión pública real, la que se convierte en carreteras, hospitales, pozos, escuelas y obras productivas? Apenas poco más de 5 mil millones de pesos: el 4.6% del pastel completo.
Los críticos hablan de clientelismo; el gobierno responde que se prioriza el bienestar social. Mientras tanto, Oaxaca sigue con la misma pregunta de siempre: con tanto dinero entrando, ¿por qué siguen faltando caminos, medicinas y oportunidades?

