El estiaje golpea igual todos los años y la respuesta institucional es siempre la misma: pipas, operativos de emergencia y comunicados que dicen que todo está «bajo control.»
Decenas de colonias en Oaxaca de Juárez y municipios conurbados llevan más de 40 días con suministro nulo o intermitente. Las familias que no pueden esperar pagan más de dos mil 500 pesos por una pipa. Eso no es una solución: es un impuesto invisible sobre los barrios más pobres.
La CEABIEN y el SOAPA piden «comprensión ciudadana.» Los vecinos almacenan agua en cubetas y tinacos improvisados. El estiaje no llega por sorpresa en mayo: llega puntual, igual, cada año. Lo que falla no es el clima, es la planificación y la inversión que nadie hace porque el agua no da votos tan vistosos como un auditorio nuevo.
¿Cuántos estiajes más para que alguien construya la infraestructura hídrica que Oaxaca lleva décadas necesitando?

