Juan Torralba González, de 62 años, fue detenido el lunes 2 de noviembre en San Martín Peras, en la Mixteca, por una presunta falta administrativa durante los festejos de Fieles Difuntos. Horas después, la policía avisó a su familia que había muerto dentro de la cárcel municipal.
Los familiares dicen que el cuerpo tenía lesiones en el rostro, sangre y una oreja mutilada. Señalan directamente a los policías municipales. Es una acusación de la familia, aún no comprobada por la autoridad.
La Fiscalía de Oaxaca, por la Vicefiscalía de la Mixteca, abrió carpeta de investigación y mandó peritos y agentes de la AEI. Informó que ya tiene plenamente identificada a la persona señalada. Según la prensa, el detenido compartía celda con otro hombre.
Familiares y vecinos exigen una investigación imparcial y piden el acompañamiento de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca. Hasta ahora el ayuntamiento no ha dado una explicación pública.
La pregunta es la de siempre en estos casos: quien está detenido está bajo custodia del Estado, y el Estado responde por su vida. Una falta administrativa no debería terminar en un féretro.
