Fuerzas federales capturaron en Guadalajara a Iván “N”, alias “El Cromo”, señalado como uno de los líderes de la célula criminal que sometió con fuego, extorsión y sangre a Juchitán de Zaragoza y al Istmo. Por su paradero había una recompensa de hasta 2 millones de pesos.
A su grupo, ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación, se le atribuyen homicidios, secuestros, cobro de piso y tráfico de drogas y armas. Tiene dos órdenes de aprehensión por homicidio calificado, por tres víctimas.
El arresto llega semanas después de la caída de Miguel “N”, “El Quetu”, expresidente municipal de Juchitán, a quien las autoridades vinculan con la protección de esta misma banda. Las piezas empiezan a conectarse.
La captura la ejecutó la Marina, con apoyo de la SSPC y la FGR. Según el comunicado, el seguimiento arrancó en 2025 y lo rastreó de Oaxaca y Chiapas hasta Guadalajara, donde lo detuvieron sin disparos.
El golpe pega en la estructura operativa del Istmo, pero la pregunta de fondo sigue en pie: si los operadores empiezan a hablar, ¿se atreverá la autoridad a ir por los padrinos políticos y financistas de arriba?
