Al menos 10 personas fueron asesinadas el sábado en Sinaloa —cuatro en Culiacán, cinco en Mazatlán y una más en Escuinapa—, producto de la guerra interna entre facciones del Cártel de Sinaloa que ya deja más de 3 mil muertos desde la captura de «El Mayo» Zambada en 2024.
Un día después, más de 30 organizaciones civiles convocaron a miles de ciudadanos a marchar por las calles de Culiacán vestidos de blanco bajo la consigna «Sinaloa nos une, el grito de paz nos mueve», exigiendo el fin de las hostilidades.
Mientras el gobierno federal insiste en que los homicidios van a la baja y refuerza los patrullajes militares, la guerra entre «Los Chapitos» y «La Mayiza» mantiene paralizada la vida nocturna, la economía y las clases presenciales en buena parte del estado.

