La Secretaría de Movilidad (Semovi) presume haber liberado el 80% de las vialidades principales del Centro Histórico mediante el reordenamiento del transporte público y los taxis foráneos. Pero la historia de fondo es la de un diálogo que se rompe una y otra vez.
Tras los bloqueos del 6 de julio, Semovi y representantes de taxistas foráneos llegaron a un acuerdo el 9 de julio para revisar juntos los circuitos de circulación. Sin embargo, en una reunión posterior la mesa de diálogo volvió a fracasar sin acuerdos, en medio de acusaciones de que se busca forzar a los concesionarios a integrarse a agrupaciones específicas.
Transportistas y comerciantes advierten afectaciones económicas severas ante la falta de rutas alternativas claras, mapas oficiales o planes de compensación.
Un verdadero reordenamiento vial requiere transparencia y consensos sostenidos, no solo acuerdos de una semana que se derrumban en la siguiente mesa. Sin eso, cualquier intento de limpiar el Centro Histórico será apenas el preámbulo de nuevos conflictos.

