El gobierno de Oaxaca presumió el respaldo de comunidades de la Sierra Sur para la construcción de la Presa Margarita Maza, una obra de infraestructura que pretende solucionar la crisis hídrica de la capital.
Sin embargo, la realidad diaria para los habitantes de la zona metropolitana es que SOAPA mantiene calendarios de tandeo eternos que obligan a las familias a comprar pipas de agua privadas a precios elevados.
Este gasto constante se ha convertido en un cobro obligatorio extra que drena la economía de la clase trabajadora, la cual no tiene otra opción para cubrir sus necesidades sanitarias básicas.
Las autoridades celebran acuerdos políticos para proyectos que tardarán años en operar, pero siguen sin regular el negocio de las pipas ni dar soluciones inmediatas a las deficiencias de la red actual.
Mientras se promete agua para el futuro, la ciudadanía se pregunta cuántos miles de pesos más tendrán que seguir gastando para recibir un servicio que, por derecho, ya deberían tener asegurado.

