La playa de Santa María Xadani amaneció cubierta. Cientos —quizás miles— de medusas bola de cañón varadas en la orilla, en una imagen que los habitantes del Istmo describieron como algo que nunca habían visto en su vida. Los videos corrieron rápido: masas gelatinosas azul-transparente tapizando la arena, el agua y las piedras, como si el océano hubiera decidido vaciar su contenido en ese tramo de costa.
La especie identificada, Stomolophus meleagris, no es venenosa para humanos pero su aparición masiva no es normal. Las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico mexicano han estado por encima del promedio en las últimas semanas, y los cambios en corrientes marinas pueden alterar los patrones de migración de estas colonias. Sin embargo, no hay explicación oficial. Ninguna dependencia de medio ambiente o pesca ha emitido una postura.
Lo que sí generó la imagen fue una mezcla de asombro, curiosidad y preocupación entre la comunidad pesquera local. Las medusas bola de cañón se comercializan en Asia —son un alimento en China y Japón— pero en México no existe cadena de aprovechamiento. Varadas, se descomponen y alteran el ecosistema de la orilla. Los pescadores reportaron que las redes quedaron inutilizables por el peso acumulado de los animales.
El Istmo de Tehuantepec ha sido zona de señales climáticas extremas en los últimos meses: calor, sequía, viento y ahora esto. El mar está avisando algo. Todavía no sabemos qué.
¿Cuántos fenómenos inusuales en costas y ecosistemas oaxaqueños hacen falta para que haya una respuesta institucional seria?

