Una jueza federal en Chiapas decretó el sobreseimiento del caso por el accidente del Tren Interoceánico en Nizanda. La empresa llegó a acuerdos reparatorios con las víctimas. El conductor y el despachador ya salieron de El Amate. El maquinista sigue prófugo.
Catorce muertos. Casi cien heridos. La resolución: un cheque y a otra cosa.
El sobreseimiento no borra los hechos ni responde cómo un tren en movimiento terminó en tragedia sin que nadie rindiera cuentas de verdad. Los acuerdos reparatorios existen para compensar, no para explicar qué falló ni garantizar que no vuelva a pasar.
El responsable principal sigue libre. Y el Tren Interoceánico, ése que se vendió como orgullo del sureste, ya tiene su primera herida que nadie quiere recordar.

