La Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisó el manejo del dinero federal en los Servicios de Salud de Oaxaca, encabezados por Efrén Emmanuel Jarquín González. De un total de 7 mil 148 millones de pesos auditados, el organismo encontró un panorama de desorden financiero que incluye cuentas bancarias no autorizadas, pagos irregulares y contratos con proveedores inhabilitados.
Entre los hallazgos más graves: los Servicios de Salud utilizaron 14 cuentas bancarias adicionales donde mezclaron recursos de distintos programas, haciendo imposible verificar si los saldos correspondían a los fondos auditados. Del FASSA se devolvieron 785 mil pesos sin usar, y del U013 se regresó un millón 80 mil pesos, dinero que debió haberse ejercido en atención médica.
También se detectaron pagos a personal que no cumplía requisitos académicos, pagos cancelados por 14 millones sin registro contable claro, y un contrato de 16 millones de pesos para monederos electrónicos firmado con un proveedor que estaba inhabilitado por el INE para contratar con entidades públicas. Por ese contrato, la ASF promovió Responsabilidad Administrativa Sancionatoria.
El sistema de salud del estado recibe miles de millones de pesos en recursos federales. Y sin embargo, hospitales de Oaxaca operan sin medicamentos, el personal compra insumos de su propio bolsillo y más de un millón 870 mil personas no tienen acceso adecuado a servicios de salud.
Con siete mil millones auditados y el sistema en quiebra operativa, el problema no es falta de dinero. Es cómo se maneja y quién lo maneja.

