La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) levantó el pasado 20 de marzo su paro nacional de 72 horas, pero dejó en claro que sus demandas siguen vigentes y que las acciones de presión no han concluido.
La organización exige al gobierno federal la instalación de una mesa nacional de negociación con carácter resolutivo, que atienda de fondo los temas de salarios, pensiones y condiciones laborales. La CNTE señaló que, de no haber respuesta en los próximos días, no descarta convocar a una huelga nacional indefinida.
En Oaxaca, la Sección 22 del SNTE, brazo del magisterio disidente en el estado, respaldó plenamente las acciones nacionales y se mantiene en alerta máxima. Maestros oaxaqueños advirtieron que estarán listos para unirse a cualquier paro que se convoque desde la dirección nacional.
La tensión entre el magisterio y el gobierno federal llega en un momento delicado, con el inicio del ciclo escolar y las evaluaciones docentes en marcha en varias entidades del país.

