La madrugada del jueves fue brutal en San Pedro Totolapan. Nazareth Cortez Velasco, de alrededor de 40 años y presidenta del Comisariado Ejidal de esa comunidad, fue acribillada a bordo de la camioneta oficial del ejido sobre la calle Eucalipto, en el barrio Vista Hermosa. Su hija Monserrat, de 24 años, viajaba con ella y resultó herida.
La camioneta —con el logotipo del Comisariado Ejidal— quedó con al menos 12 impactos de bala en el parabrisas. En el lugar se levantaron 29 casquillos calibre 9 mm y un cartucho sin disparar. Monserrat fue trasladada a un hospital regional. La Fiscalía activó el Protocolo de Investigación de Feminicidio.
Totolapan no es una comunidad cualquiera. Ubicada a 80 kilómetros de la capital, vive desde hace años en conflicto por la instalación del Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU) y la presencia de proyectos mineros que han dividido a la comunidad. Nazareth era defensora del territorio. El mensaje de los asesinos es claro y brutal.
¿Hasta cuándo el Estado va a proteger a quienes defienden la tierra en Oaxaca?

