La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta una crisis financiera grave y podría quedarse sin dinero a partir de julio, advirtió su secretario general, António Guterres.
El problema principal es que muchos países no están pagando sus cuotas obligatorias, incluyendo Estados Unidos, el mayor contribuyente histórico. En 2025, solo se ha pagado el 77% del dinero que debía entrar, dejando un déficit récord.
La situación es tan crítica que la ONU ha tenido que apagar escaleras eléctricas, bajar la calefacción y hasta regresar dinero que nunca recibió, por una regla interna que la obliga a devolver fondos no utilizados.
Estados Unidos no pagó su cuota regular, redujo su apoyo a misiones de paz y se retiró de varias agencias de la ONU. Otros países como Reino Unido y Alemania también recortaron su ayuda.
Las consecuencias ya se sienten:
- Se cerraron clínicas para madres y bebés en Afganistán.
- Se redujeron raciones de comida para refugiados en África.
- Violaciones a derechos humanos podrían quedar sin documentar.
Guterres fue claro: o los países pagan lo que deben, o la ONU necesita cambiar sus reglas para evitar un colapso financiero inminente.

