Huatulco, Oaxaca. Un nuevo escándalo sacude al municipio luego de que el presidente municipal, Julio Cárdenas, se viera involucrado en un aparatoso accidente vehicular que estuvo a punto de terminar en tragedia.
De acuerdo con testimonios y material en video que ya circula en redes sociales, el edil conducía presuntamente bajo los efectos del alcohol, acompañado por su escolta y una joven de aproximadamente 20 años, cuya relación con el funcionario no ha sido aclarada públicamente.
El percance ocurrió sobre el libramiento Ocotlán, cuando la camioneta Toyota blindada en la que viajaban salió del camino y cayó a un barranco de alrededor de 50 metros, luego de que el alcalde asistiera a los festejos por los “487 años de historia de la titulación del pueblo de Huatulco”.
❗ “Yo manejo, pendejo”
Según versiones, el propio escolta intentó persuadir al edil para que no condujera debido a su evidente estado etílico, ofreciéndose a manejar. Sin embargo, habría sido rechazado con gritos y actitudes prepotentes. Esa intervención, señalan testigos, pudo ser determinante para evitar una tragedia mayor.
🍶 Bebidas ocultas y enojo social
En el video difundido, se observa al alcalde intentando ocultar bebidas alcohólicas, presuntamente mezcal, dentro de un bote de agua, mientras otras botellas habrían sido retiradas fuera de cámara.
El hecho no solo provocó indignación por el riesgo en que se puso a los ocupantes y a terceros, sino que reavivó acusaciones ciudadanas por presunto desvío de recursos, abuso de poder y participación en conflictos por despojo de tierras en la región.
“No le basta con robar y desfalcar al municipio, ahora pone en riesgo vidas”, expresaron habitantes inconformes.
📢 Exigen investigación y destitución
Organizaciones y pobladores de Huatulco demandan una investigación inmediata, sanciones ejemplares y la destitución del alcalde, no solo por el accidente, sino por el presunto desfalco millonario que, aseguran, se vive en la administración municipal.
⚠️ Conducir en estado de ebriedad no es un error: es un delito.
Cuando quien lo hace es un alcalde, la irresponsabilidad deja de ser un asunto privado y se convierte en un escándalo público que exige rendición de cuentas.


