Lo que debía ser una simple asamblea sindical para renovar el comité de la Delegación D-III-4 de personal de apoyo y asistencia a la educación, terminó como una función de box sin árbitro.
De acuerdo con testigos, las maestras Tania Patricia Castañeda Morales y Araceli Rojas protagonizaron una pelea a golpes frente a decenas de asistentes, justo en pleno proceso de votación.
Lo que comenzó como una discusión por desacuerdos en la elección terminó en empujones, gritos y jalones de cabello, obligando a suspender momentáneamente la asamblea.
Así, entre pancartas, boletas y uno que otro derechazo, se vivió otro episodio más de la “democracia sindical” al estilo de la Sección 22, donde el consenso parece llegar solo después del primer golpe.

