Con bombo, platillo y discursos de “modernidad”, el gobierno de Oaxaca inauguró el nuevo C5, una obra de más de 700 millones de pesos que promete 1,300 cámaras de vigilancia y tecnología de punta. Pero mientras cortan el listón, las calles siguen igual: 3j3cuc1on3s, robos, ataques y policías sin capacitación.
Porque sí, el C5 ya está encendido… pero lo que de verdad duele sigue sin tocarse.
- A pesar de la gran inversión, Oaxaca sigue encabezando registros de asesinatos de autoridades municipales, lo que evidencia fallas estructurales de seguridad.
- Casos como los robos, cristalazos, asaltos en la ciudad de Oaxaca, y ataques violentos (a extranjeros) siguen al alza, lo que plantea la pregunta: ¿de qué sirve tanta cámara si la capacitación, la prevención y la justicia siguen en serie B?
- La obra aparece como símbolo —“el C5” para decir “hacemos algo”—, pero los ciudadanos aún cargan con el miedo y la desprotección.
🧩 ¿Para qué servirá realmente? Y ¿por qué no nos vende todo?
El C5 promete:
- Monitoreo en tiempo real y conexión entre diferentes centros de comando estatales.
- Respuesta rápida a emergencias.
- Integración tecnológica que abarca videovigilancia, drones y arcos de seguridad.
Pero la crítica fuerte:
- No hay datos públicos claros sobre cuántos policías están certificados, cuántos se capacitaron en la nueva tecnología o cuántos despachos municipales están interconectados.
- La prevención sigue siendo palabra vacía. Mientras se gasta en cámaras y edificios, los “cristalazos”, el robo a transeúntes, y la impunidad siguen como norma.
- Una obra de imagen no reemplaza la presencia policial efectiva, la investigación rápida ni la transparencia de resultados.
📝 En resumen
Sí, inaugurar un C5 es un buen primer paso. Pero no sirve de mucho si el fundamento falla: capacitación policial deficiente, instituciones con mando débil, justicia que tarda.
En Oaxaca, los recursos sí llegan —pero parece que muchos se quedan en edificios y pantallas. Lo que falta es que lleguen al personas, a las calles, a quienes siguen con miedo.
El reto no es el C5… es que funcione para todos, no solo para el “show”.

