Por DIME PETRI
Con la llegada del Día de Muertos, es el momento perfecto para sumergirse en el cine de horror mexicano. Aquí tienes cinco títulos imperdibles que te pondrán la piel de gallina.
- Macario (1960): Clásico absoluto; la Muerte, el bosque, la pobreza y un banquete solitario lo hacen inolvidable.
Dirigida por Roberto Gavaldón y adaptada de la novela homónima de B. Traven, Macario es una de las películas más emblemáticas del cine mexicano. Protagonizada por el inigualable Ignacio López Tarzo, se convirtió en la primera película mexicana en ser nominada al Oscar a Mejor película extranjera. Además de ganar el premio a Mejor fotografía en el Festival de Cannes. Es más, esta obra de arte ha sido proyectada en los ciclos de cine del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Macario es un leñador padre de familia que se enfrenta a la pobreza. Cansado de la vida que lleva, sueña con comerse un pavo él solo y no compartirlo con nadie. Un día, las situaciones se acomodan y logra hacerse de un guajolote, por lo que se interna en el bosque para devorarlo sin darle a nadie. En su trayecto se encuentra con tres extraños personajes, que le pedirán compartir el banquete.

- Hasta el viento tiene miedo (1968): Un internado, voces en la oscuridad y castigos que despiertan fantasmas. Ideal para la noche de muertos.
Dirigida por el máster del cine de terror, Carlos Enrique Taboada (El libro de piedra, Más negro que la noche), esta es una de las cintas mexicanas más queridas de los fans del género. Protagonizada por Marga López, Maricruz Olivier, Alicia Bonet y Elizabeth Dupeyrón, la historia nos llevn directo a un internado para mujeres bastante estricto en el que suceden cosas sobrenaturales.
Todo comienza cuando Claudia y sus amigas son castigadas por desobedecer. Parte del castigo es pasar las vacaciones del verano en el internado sin poder salir. Una noche, Claudia escucha una voz que la llama y, aterrada, busca de dónde viene el sonido hasta que se topa con un ente paranormal que aterrorizará a todo el grupo.

- Veneno para las hadas (1984): Dos niñas con brujería, engaños y un rancho que se convierte en pesadilla. Público adulto necesita estas ganas de terror clásico.
Otra obra maestra de Carlos Enrique Taboada. Después de haber dirigido El libro de piedra y Hasta el viento tiene miedo, el director presentó esa película en la que demuestra por qué era tan bueno con las historias de terror, a pesar de ser un género poco solicitado en la industria mexicana de los ochenta.
Esta cinta de culto nos presenta a Verónica, una niña que después de escuchar las fantásticas historias de brujería juega a ser bruja. A manera de que su amiga Flavia le crea, dice ser responsable de algunas situaciones extrañas que suceden. Después de obligarla a hacer travesuras que poco a poco suben de tono, Verónica convence a Flavia de invitarla al rancho de su familia para fabricar un veneno para las hadas, pero su amiga tiene otros planes para ella.
Una de las cosas que más gusta de Veneno para las hadas es que fue filmada en la Ciudad de México, por lo que se ven colonias como la Condesa y Del Valle, además del estado de Tlaxcala.

Huesera (2022): Terror moderno desde una mirada de mujer que espera bebé; el terror entra por lo íntimo, lo social y lo sobrenatural.
La narrativa de la sociedad nos dice que el embarazo es un momento de profunda felicidad para las mujeres, pero Huesera de Michelle Garza Cervera nos ofrece una perspectiva muy distinta de esto. Conocemos a Valeria, a quien la alegría de quedar embarazada se ve truncada cuando nota la presencia de un espíritu siniestro. Conforme avanza la película vemos que siente más cerca el peligro, y esto a par de que las relaciones con su familia se fracturan. Desesperada, hará lo que sea para cuidarse y a su futuro bebé, por lo que se ve obligada a adentrarse en un escalofriante mundo de magia oscura.

Esta pequeña selección es perfecta para armar una maratón de terror antes de adornar altares, prender velas y contar leyendas en la noche de muertos.

