La mañana de este martes, Oaxaca volvió a despertar con imágenes de violencia. Integrantes del Sindicato Único de Trabajadores del Telebachillerato Comunitario del Estado de Oaxaca (SUTTEBCEO) —en su mayoría maestros rurales— fueron desalojados con gas lacrimógeno mientras mantenían un bloqueo en los cruceros de Fonapas y ADO, en la capital oaxaqueña.
El operativo, encabezado por elementos antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPC), dejó al menos cinco docentes lesionados, entre ellos Orlando y Aracely Gutiérrez, quienes denunciaron agresiones físicas y un uso excesivo de la fuerza, que afectó incluso a mujeres embarazadas.
Los docentes exigían mejoras salariales y laborales, pero —según relataron— en lugar de diálogo recibieron empujones, patadas y gas lacrimógeno. Entre gritos de “¡Solución, no represión!”, intentaron resistir el avance de los uniformados.
Por su parte, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, declaró que “el chantaje disfrazado de protesta social no será tolerado”, justificando así el desalojo con el argumento de liberar vías prioritarias y accesos a hospitales de la capital.
La confrontación se desató luego de que el SUTTEBCEO rechazara la propuesta oficial de reunirse el próximo jueves con el funcionario estatal, optando por continuar con su protesta.
Con esta acción, el conflicto laboral del Telebachillerato Comunitario escala a un nuevo nivel de tensión, dejando una pregunta en el aire: ¿dialogar o reprimir?


