Este miércoles, el Zócalo de la ciudad de Oaxaca fue escenario de un acto simbólico y profundamente significativo: un grupo nutrido de maestros mezcaleros se reunió frente al Palacio de Gobierno del Estado para realizar un ritual de agradecimiento, purificación y resistencia, con el objetivo de llamar la atención sobre la grave situación que atraviesa el mezcal oaxaqueño.
Una mujer ataviada con ropa tradicional— dirigió la ceremonia entre copal, cantos y símbolos que conectan con lo más profundo del legado mezcalero. Fue un momento de respeto a la tierra y a los saberes ancestrales, pero también un grito silencioso ante el abandono institucional y el saqueo de la cultura.
Los mezcaleros advirtieron sobre la creciente apropiación de su identidad por marcas extranjeras, el descontrol en la expansión de la denominación de origen y la falta de apoyo frente al estancamiento que vive la industria desde hace años.
Durante el acto, la candidata a ministra de la Suprema Corte de Justicia, Zulema Mosri, y la aspirante a magistrada Dulce Magalli se hicieron presentes. Ambas cerraban sus campaña y coincidieron para participar en el ritual con respeto y acompañaron a los maestros mezcaleros en un gesto que fue interpretado como una señal de escucha ante una industria que ha sido históricamente ignorada por el poder.
“El mezcal no solo se bebe, se honra. Y hoy estamos aquí para defenderlo”, expresó uno de los asistentes.
En un país donde los símbolos a veces pesan más que las políticas públicas, este ritual fue un recordatorio poderoso: el mezcal no es moda, es raíz, territorio y resistencia.


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