Primero detienen camiones, luego secuestran pasajeros, y ahora… exigen camionetas nuevas. Bienvenidos al nuevo modelo de negocios en Oaxaca: protestar hasta cobrar.
Este jueves, transportistas respaldados por las autoridades municipales de los Coatlanes volvieron a cerrar el paso en la supercarretera Barranca Larga–Ventanilla. ¿El motivo? Que el ADO no les ha cumplido «todo lo pactado». Porque sí, ya se les entregaron millones de pesos para terminales, ya les aumentaron las corridas diarias y hasta les prometieron autobuses. Pero como en Oaxaca el pedir no empobrece, ahora quieren más.
Según documentos y acuerdos con el gobierno federal, el ADO ya soltó casi 2.5 millones de pesos para construirles terminales tanto en la capital como en Puerto Escondido. También les dieron el aumento de rutas y tienen en puerta la entrega de unidades nuevas: 4 VochoBus modelo 2017 y 2 camionetas Sprinter nuevecitas. ¿Pero eso no basta?
Ahora exigen 14 camionetas, una por comunidad. Porque claro, ser autoridad también implica ser transportista y empresario, ¿no?
Y mientras tanto, el ciudadano común, el turista, el estudiante, el que sí necesita transitar libremente, se convierte en rehén de una lucha que ya no es social, es económica… y descaradamente ventajosa.
¿Hasta cuándo vamos a seguir premiando el chantaje como si fuera gestión comunitaria? ¿Hasta cuándo se permitirá que la “gobernabilidad” dependa de quién grita más fuerte o bloquea más casetas?
En Oaxaca ya no se gobierna: se negocia. Y los Coatlanes están cobrando su parte. Literalmente.


