La administración del presidente Donald Trump ha decidido, por primera vez, rechazar una solicitud de México para el suministro de agua del río Colorado a Tijuana. Esta medida se debe al incumplimiento de México en la entrega de agua acordada en el tratado de 1944, que establece la distribución de recursos hídricos entre ambos países. Según este acuerdo, Estados Unidos debe proporcionar anualmente 1,850 millones de metros cúbicos de agua del río Colorado a México, mientras que México debe entregar 4,317 millones de metros cúbicos del río Bravo en ciclos de cinco años. El ciclo actual concluye en octubre de 2025.​

Autoridades de Texas, como el gobernador Greg Abbott y el senador Ted Cruz, han expresado que el incumplimiento de México está afectando gravemente a la agricultura en el Valle del Río Grande, en el sur de Texas. En respuesta, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que el problema está siendo atendido por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).​

La negativa de Estados Unidos a suministrar agua a Tijuana podría tener consecuencias significativas, ya que la ciudad depende en un 90% del agua del río Colorado. Esta situación se suma a las tensiones existentes entre ambos países y pone de manifiesto los desafíos en la gestión de recursos hídricos compartidos, especialmente en el contexto de la crisis climática y el crecimiento demográfico en regiones áridas.